Amiwm: 0.21pl2, publicada en julio de 2010.
Corona: 0.260, aparecida en septiembre de 2002.
http://www.lysator.liu.se/~marcus/amiwm.html (Amiwm)
Amiwm parecía una reliquia abandonada desde tiempos inmemoriales, pero en 2010 el autor publicó por sorpresa una actualización, después de 12 años de inactividad. Esta actualización añade algunas novedades y hace que el gestor resulte más fácil de compilar y de usar en sistemas modernos. Sin embargo, es dudoso que el proyecto vaya a seguir desarrollándose de forma estable; en su página oficial el autor no da indicios de ello. Aunque quién sabe...
Aún quedan algunos usuarios aquí y allá. Amiwm apela a los nostálgicos del Amiga , que más o menos vienen a ser como los galos de Astérix, así que seguramente conservará su pequeño público durante bastante tiempo. De modo que puede que no esté muerto del todo, pero parece sobrevivir en estado comatoso, un poco como el propio Amiga. Lo cual es una pena.
Respecto a Corona, bueno, estamos hablando de un derivado de Amiwm del que sólo se publicaron de forma discreta unas pocas versiones y cuyo desarrollo cesó en 2002. Nadie lo recuerda a estas alturas.
Esc. Virtuales | Menús | Iconos | Temas | Dockapps | At. de teclado | Barra de tareas |
---|---|---|---|---|---|---|
Sí | Sí | Sí | No | No | Sí | No |
Amiwm con mi menú de aplicaciones desplegado, algunas aplicaciones iconizadas y..., bueno, un fondo de escritorio tan obvio que el autor debería haberlo incluido con el gestor.
Amiwm es un venerable gestor de ventanas cuyas primeras versiones se hicieron públicas allá por 1996. La idea del autor —Marcus Comstedt— fue imitar la interfaz clásica del Amiga; dicho con sus palabras, el objetivo de Amiwm es hacer la vida más agradable a fanáticos de Amiga, como yo, que tienen que/quieren usar sistemas Unix de vez en cuando
.
Así que Amiwm posee muchas de las características del Workbench de Amiga , más algunas probablemente adoptadas de otros entornos. Como en el Workbench, contamos con una barra de menús en la parte superior de la pantalla, que puede mostrar también la hora y la fecha. Las ventanas pueden maximizarse, reducirse a iconos, colocarse sobre las demás o relegarse al fondo de la pila. Contamos con atajos de teclado para acceder a algunas opciones de los menús; por ejemplo, [Alt] + E abre la útil ventanita de ejecutar comandos, igual que ocurría en Amiga. Y visualmente desde luego resulta muy parecido.
Ahora bien, la imitación no es perfecta. Workbench funcionaba al mismo tiempo como gestor de ventanas y de archivos. Amiwm, en cambio, se limita a las ventanas, así que muchas operaciones de Workbench carecen de equivalente aquí. Esto tiene el efecto secundario de que algunas de las opciones de los menús son solamente decorativas; en Workbench, «nuevo cajón» crea una nueva carpeta, que podéis luego arrastrar entre ventanas o echar a los cocodrilos, pero en Amiwm esta opción no tiene efecto y está desactivada.
La configuración de Amiwm se realiza mediante el archivo .amiwmrc, situado en el directorio raíz del usuario. No resulta demasiado complicado escribir uno básico desde cero, dado que la sintaxis es muy sencilla y las posibles opciones están explicadas razonablemente bien en la documentación —a pesar de algunas omisiones—; pero ayudaría bastante disponer de uno de ejemplo..., y no, no lo hay, salvo por el system.amiwmrc, muy limitado. Otro detalle interesante que podemos ajustar es el menú de herramientas, o tools
, que permite acceder cómodamente a las aplicaciones que se definan en él.
Y para terminar un apunte sobre los escritorios virtuales... Están implementados de un modo diferente al del resto de gestores de ventanas que he visto hasta el momento, y también reminiscente de Amiga. Clicando sobre la barra de menús con el botón izquierdo del ratón es posible arrastrarla hacia abajo, moviendo con ella todo el escritorio y revelando así otro de los escritorios que puedan estar en uso. Esto hace posible trabajar en varios escritorios al mismo tiempo, sin tener que alternar entre ellos, y permite mover ventanas minimizadas de uno a otro, arrastrando sus respectivos iconos. Es una idea diferente, y uno de los aspectos más destacables de Amiwm. Además, cada uno de estos escritorios virtuales puede tener su propio fondo.
(Nota de febrero de 2016: Buscando capturas de pantalla por Internet, me he enterado de la existencia de un parche que permite imitar ediciones más antiguas de Workbench , obra de un tal Scott Lawrence. Por desgracia no es compatible con la última versión del gestor; debe ser aplicado sobre la 0.20pl48, publicada en 1998 y algo complicada de compilar en sistemas modernos).
Otra sesión de trabajo, en otro escritorio virtual distinto —solía usar tres, cada uno con su propio fondo «nostálgico»—. Aunque «sesión de trabajo» suena demasiado serio, vaya: sólo estaba viendo vídeos.
¿Un gestor de ventanas elaborado a imagen del Workbench? La idea me atrajo desde el momento en que supe del proyecto, así que descargué raudo y veloz el código fuente, lo compilé y lo puse a andar. Como buen español, no leí la documentación antes de usarlo —sí, hay españoles que leen los manuales y etiquetas de los productos que compran, pero recientes estudios genéticos han demostrado que se trata de individuos aislados con lejanos orígenes germánicos, quizás restos étnicos de los visigodos y los vándalos que alguna vez ocuparon nuestro país; esto es, no son realmente españoles, sino más de esos europeos cuadriculados que obedecen a los semáforos—. Por supuesto tampoco me molesté en escribir un archivo .amiwmrc... El resultado fue poco prometedor, como comprenderéis, así que me rasqué mi cabeza de troglodita, pensando, «no va a haber más remedio que currárselo un poquito», y me puse manos a la obra.
Decidí que sería más fácil, y rápido, modificar un fichero .amiwmrc ya hecho que comenzar el mío desde cero. Ya he dicho que con Amiwm no viene ninguno, y lo más parecido es el archivo system.amiwmrc, que contiene una configuración muy esquemática; ideada para que los cabestros como yo, que se lanzan a la piscina sin mirar si hay agua, se encuentren con algo remotamente funcional. Así que al final decidí descargarme varias configuraciones de ejemplo desde Window Managers for X , e ir preparando la mía a partir de ellas.
Con las cosas arregladas más o menos a mi gusto, Amiwm se volvió mucho más amable y comencé a disfrutar de él; aunque en el proceso me topé con algunas de sus cortapisas, como la imposibilidad de mostrar más de dos niveles de menús. Por lo demás, ya he dicho que Amiwm va dirigido a los usuarios de Amiga; en realidad, se asume implícitamente —lo cual es bastante lógico— que cualquiera que desee usarlo como gestor de ventanas es un refugiado de Amiga que ya conoce de antemano el funcionamiento de la interfaz. Así que no existe ningún tutorial que explique cómo trabajar; si tienes experiencia previa con el Workbench, perfecto, de lo contrario peor para ti. Por suerte yo sí la tenía, al menos un poquito de pasada... Aunque también he de decir que, de todos modos, Workbench —y por ende Amiwm— es bastante intuitivo.
Jugando al Tetris (se trata de Xtris, por si a alguien le pica la curiosidad). También podéis ver el cuadro de ejecutar comandos que incorpora Amiwm; viene muy bien.
Se trata de un gestor de ventanas bastante simple, si bien puede resultar engorroso al principio, sobre todo para la gente que nunca tocó un Amiga. Cada ventana posee cuatro controles: en la esquina superior izquierda tenemos, aislado, el botoncito de cerrarla, y a la derecha están, por este orden, los botones de minimizar como icono, maximizar/devolver al tamaño original, y subir al primer plano/llevar al fondo de la pila. También podemos traer ventanas al primer plano haciendo doble clic sobre su barra del título. Y cambiar el tamaño de una ventana se hace arrastrando su esquina inferior derecha.
Tras algunos días de uso, ciertas limitaciones empiezan a hacerse obvias. Si tenéis costumbre de trabajar con ventanas maximizadas —por ejemplo, si poseéis un monitor pequeño y estáis navegando por Internet—, pronto echaréis en falta un menú de tareas o similar, para poder acceder rápidamente a las aplicaciones que tengáis minimizadas en el escritorio; en Amiwm no hay nada parecido. Otro detallito irritante es el hecho de que todas las nuevas ventanas nazcan siempre en la esquina superior izquierda de la pantalla, de modo que queda enteramente en manos del usuario ordenarlas de un modo más lógico.
Para trabajar cómodamente con Amiwm son recomendables unos buenos atajos de teclado; sólo hay unas pocas funciones del gestor de ventanas que pueden controlarse con ellos, pero he comprobado que algunas de ellas —pasar de un escritorio virtual a otro y cambiar la posición de la ventana actual en la pila— agilizan realmente la labor del usuario, e impiden que éste pierda el tiempo y la paciencia peleando con ventanas e iconitos. Echo de menos alguna opción más en este aspecto; me hubiese gustado una combinación de teclas para minimizar todas las ventanas del escritorio, por ejemplo.
Ya he dicho que Amiwm cuenta con una barra de menús en la parte superior de la pantalla; en realidad, como sucedía en el Workbench de Amiga, funciona al mismo tiempo como barra de menús y barra de estado; para trabajar con los menús, hay que mantener presionado sobre ella el botón derecho del ratón. La utilidad de estos menús es relativa, porque muchas de sus opciones no están implementadas y son sólo decorativas. Pero al menos el menú Tools
puede alojar una lista de aplicaciones a ejecutar, que especificaremos en el fichero .amiwmrc —también aquí hay una limitación, y es que Tools
puede contener submenús, pero éstos no pueden contener a su vez otros menús; por lo tanto, sed concisos, y añadid sólo los programas que más uséis, al menos si no queréis encontraros con listas demasiado largas y difíciles de leer—.
Por último, la estética de Amiwm es la misma que la del AmigaOS 3.1 , publicado a principios de los noventa. Resulta funcional y bastante clara, y los usuarios de Amiga se sentirán como en casa... En cambio, para la gente que venga de Windows, KDE o Mac OS X supondrá un inquietante viaje en el tiempo, algo parecido a cambiar un coche moderno por un viejo Lada del bloque soviético; en todo caso es irrelevante, porque Amiwm no va dirigido a ellos.
En Amiwm es posible arrastrar verticalmente un escritorio virtual, como quien desliza un papel, para dejar visible otro situado debajo.
Todas ellas se controlan desde el archivo .amiwmrc.
En él, pueden definirse algunos atajos de teclado, configurarse los escritorios virtuales que deseemos usar, y detallar los contenidos del menú de herramientas, o tools
. También es posible ajustar el modelo de enfoque —es decir, de qué forma se activarán y desactivarán las ventanas con el ratón—, y otros detalles relativos a la gestión de ventanas. Según vuestras preferencias, podéis definir un escritorio que a grandes rasgos se comporte como el Workbench, o decantaros por otro más parecido a los entornos tradicionales de Unix.
Y en el apartado visual, hay dos cosas que también pueden cambiarse. Una, los colores de la decoración de las ventanas y los menús, y la otra, los iconos que mostrarán las aplicaciones minimizadas en el escritorio.
Los fondos de escritorio se establecen mediante un «módulo» —en realidad se trata de un sencillo script— llamado Background, que recurre a su vez a display
, un programa externo que forma parte del paquete de utilidades gráficas ImageMagick . Naturalmente, si no deseáis instalar ImageMagick sólo para que Amiwm muestre fondos de escritorio, podéis recurrir a otros medios —
xsetroot
, Feh, etc—; pero la combinación Background/display
se adapta mucho mejor a la implementación de los escritorios virtuales de este gestor.
Claro, esto era obligado: un emulador (E-UAE) corriendo AmigaOS 3.1 en una ventanita de Amiwm. Buscad las diferencias entre las dos interfaces...
icon managerde Twm.
Amiwm no es hospitalario para la gente que nunca haya usado Amiga, y a alguien sin experiencia previa con la interfaz puede llevarle un par de días acostumbrarse. Tiene detalles por pulir, claro, y algunas carencias ya descritas, pero resulta fácil de configurar y una vez en marcha funciona sin errores.
Es una lástima que no cuente con un desarrollo más activo. Sería muy interesante replicar las capacidades de administración de archivos que también tenía Workbench; también supondría un trabajo ingente, así que supongo que nunca se hará. Amiwm está bastante bien, pero sin esto tal vez parezca un trabajo a medias.
Años después de haber utilizado Amiwm —escribo esto en febrero de 2016— me he topado por casualidad con un descendiente suyo muy poco conocido, Corona. El autor, alguien que se hacía llamar «Barbie», tomó el código de alguna edición antigua de Amiwm —casi con seguridad la 0.20pl48— y se puso a trabajar con él en su propio gestor. El proyecto tuvo poco recorrido, de todos modos: nueve versiones aparecidas entre noviembre de 2001 y septiembre de 2002. Desarrollado principalmente en Solaris, pero usable en FreeBSD, Linux y otros sistemas de tipo Unix.
La idea básica consistía en integrar Corona con el explorador de archivos ROX Filer para dar forma a un entorno de escritorio ligero. Sin embargo no se avanzó apenas en esa dirección.
De hecho no se puede decir que Corona avanzase demasiado en ninguna dirección, porque apenas diverge de Amiwm. Las diferencias entre ambos gestores deben buscarse en detalles secundarios y más bien sutiles. Enumero las más visibles:
Tools:
Prefsy
Help.
cleanupicons()
—, y añadirla a la interfaz sólo implica un cambio trivial en el fichero menu.c... Sin ella el manejo de los iconos resulta más incómodo que en Amiwm.Por lo demás, todo lo explicado sobre Amiwm se aplica también aquí, ambos gestores vienen a ser equivalentes. A decir verdad no se me ocurre ningún motivo de peso para preferir Corona a la versión más reciente de Amiwm; quizás si alguien se siente atraído irresistiblemente por esos discretos relieves en los iconitos de control... Pero el proyecto murió en 2002, y de esa pretensión de incorporar funciones de manejo de archivos mediante ROX Filer no llegó a materializarse nada.
Nada más que decir, sigan caminando...
Más imágenes de Amiwm en marcha para que este artículo se haga un poco más divertido. Además, hay alguna configuración curiosa que vale la pena enseñar:
![]() Tres escritorios virtuales visibles al mismo tiempo, cada uno con sus respectivas ventanas. Ya de paso podéis observar un buen repertorio de viejos programas de finales de los noventa. (La captura no es mía: fuente |
![]() Amiwm corriendo en NetBSD, en 2002. Un fichero ~/.amiwmrc esquemático aparece en una de las terminales. (La captura no es mía: fuente |
![]() Cambiando los colores de la decoración es posible alejarse un poco de la estética clásica de AmigaOS. Ah, y de nuevo tres escritorios virtuales visibles al mismo tiempo. (La captura no es mía: fuente |
![]() Y ésta es una versión antigua de Amiwm en un ordenador portátil, modificada mediante el parche de Scott Lawrence para que imite la interfaz de AmigaOS 1.x. De ahí que la decoración de las ventanas luzca ligeramente distinta. (La captura no es mía: fuente |
![]() Aquí tenéis la versión 0.260 de Corona corriendo en mi ordenador, con un bonito fondo de gatitos; porque la vida es mejor con gatitos... Buscad las siete diferencias con una captura típica de Amiwm. |
![]() De nuevo Corona... Los escritorios virtuales funcionan exactamente igual que en Amiwm, y en esta imagen hay tres de ellos visibles al mismo tiempo. |
No pensaba colocar ninguna, dado que el código fuente de Amiwm se halla disponible en la página web del autor. Pero luego he pensado que quizás a alguien le resulte útil lo siguiente:
make install
» desde la cuenta del administrador—, y por supuesto el código fuente para los que deseen compilar otra copia. El módulo Background está actualizado para operar mediante Imagemagick, aunque las líneas que invocaban al viejo Xloadimage siguen ahí, inactivas, por si alguien las necesita.