0.8.5, publicada en enero de 2007.
Ya no existe, pero The Internet Archive guarda una copia hecha en 2008 .
Experimentó un desarrollo anémico desde 2003, y fue abandonado en 2007. Al parecer logró cierto seguimiento, y por ello aún es posible encontrarlo en algún repositorio de paquetes. Oh, y al parecer Tiny Core Linux lo sigue incluyendo como entorno opcional, aunque actualmente parecen los únicos que lo hacen. Si quedan usuarios no serán muchos.
Esc. Virtuales | Menús | Iconos | Temas | Dockapps | At. de teclado | Barra de tareas |
---|---|---|---|---|---|---|
Sí | Sí | No | Sí | No | No 1 | No |
Para ello Hackedbox requiere alguna versión antigua de Bbkeys. De hecho incluye soporte explícito para ellas.
Y así luce Hackedbox con sus colores originales. Hay otras estéticas diferentes, pero ésta es la que viene por defecto. Abajo, a la derecha, una terminal ejecutando Tty-clock .
En 1997 un estudiante llamado Bradley Hughes publicó las primeras versiones de Blackbox: un gestor de ventanas inspirado vagamente en Window Maker, pero con un funcionamiento más simple y convencional y un enfoque más minimalista. Despertó un interés considerable, y a comienzos de la década de 2000 contaba con muchos usuarios. Por esas mismas fechas, gracias a la fantástica capacidad de mutación del software libre exitoso, de Blackbox nació una pequeña familia de descendientes: Fluxbox, Openbox, Waimea..., y sí, el que nos concierne en este artículo, Hackedbox.
Este gestor de ventanas desciende de la versión 0.65.0 de Blackbox, y nació probablemente en 2002. Su autor, un tal Larry Owen, probablemente pensó que Blackbox aún no era lo bastante austero, y por ello decidió que el principal reclamo de su trabajo sería ofrecer menos que él. Tal y como explicaba en la desaparecida página oficial del proyecto:
«Hackedbox es una variante recortada de Blackbox [...] La barra de tareas y el
slit[área de la pantalla para alojar dockapps] han sido eliminados. El objetivo de Hackedbox consiste en ser un gestor de ventanas con un conjunto de características pequeño, sin excesos. No existen planes para añadir funcionalidad, sólo correcciones de errores y mejoras de velocidad cuando sean posibles».
Está claro, ¿no?
Sin slit
y sin panel, los únicos puntos llamativos que quedan aquí son el sistema de menús de Blackbox y su estupenda implementación de temas estéticos. Por supuesto, Hackedbox conserva otras posibilidades más discretas de su predecesor: soporte para escritorios virtuales, colocación inteligente de las ventanas, o la configuración gráfica desde la propia interfaz. La decoración que dibuja es la misma: una barra para el título de cada ventana, con controles para minimizarla —a la izquierda—, y maximizarla y cerrarla —a la derecha—; para alterar sus dimensiones el usuario debe arrastrar con el ratón una de las esquinas inferiores.
Como Blackbox, Hackedbox no incluye atajos de teclado o pagers: se esperaba que las personas que necesitasen estos complementos los añadieran por su cuenta. Para el primer caso el autor recomendaba el uso de Bbkeys , una herramienta que se compagina bien con el gestor porque tiene acceso a su funcionamiento interno, y permite así definir combinaciones de teclas para efectuar algunas operaciones —pasar de un escritorio virtual a otro, hacer visible una ventana en todos ellos, etc—. De todas formas se trabajó durante un tiempo en un sustituto de Bbkeys que ostentaba el peculiar nombre de Epistrophy, que con la versión 0.8.4 de Hackedbox fue descartado.
En lo referente a los menús Hackedbox tampoco introdujo cambios. Encontramos por un lado el menú principal y el menú de tareas, que aparecen al clicar sobre el fondo del escritorio con los botones derecho y central del ratón, respectivamente. Y por otro un menú contextual para manejar ventanas, accesible al pulsar el botón derecho sobre sus títulos.
Pasando el rato con Brogue... Y en la esquina inferior izquierda aparece la ventana diminuta de Bbkeys, aplicación que estoy utilizando para disponer de atajos de teclado —sin ese añadido Hackedbox sólo atiende al ratón—.
La configuración del usuario se almacena en el directorio oculto ~/.hackedbox —¡sorpresa!—, repartida en varios ficheros. Los más importantes son rc, que contiene los ajustes generales; y menu, que como su nombre indica sirve para definir eso, el contenido del menú principal.
En principio no entrañaría mayor dificultad, puesto que la compilación del código fuente se basa en las Autotools de GNU , y se realiza por tanto mediante los pasos usuales:
configure
, make
y make install
. No hay implicadas herramientas o bibliotecas exóticas.
Sin embargo —ya sabíais que tenía que haber alguna pega, de lo contrario no me molestaría en explicar nada—, a estas alturas de la vida Hackedbox es software viejo, y para compilarlo yo necesité una versión de GCC también antigua. Oh, la 4.6.4 podría considerarse todavía relativamente moderna, y parecía procesar el código sin errores..., pero me dio como resultado una copia disfuncional del gestor, que se interrumpía nada más arrancar. Con la 4.2.4, bastante añeja ya, me topé con el mismo problema. Así que hube de retroceder más atrás, a la serie anterior: GCC 3.4.6 sí compila correctamente Hackedbox.
Bien, a día de hoy he utilizado a temporadas Blackbox, Openbox, Fluxbox y Waimea; de hecho creo que Hackedbox es uno de los últimos miembros de la familia que me faltaban por probar —el otro pariente que se me ocurre, y que aún no he visto en acción, es Kahakai —. Todos parten de una misma base común, aunque luego hayan avanzado en direcciones distintas. Y una ojeada a la introducción de su página de manual me reveló que Hackedbox nació como una variante ligera y conservadora de Blackbox.
Así que no esperaba grandes sorpresas, y en efecto no las tuve. Hackedbox es exactamente como explicó el autor: Blackbox sin panel y sin soporte para dockapps. No necesité por tanto ningún periodo de adaptación ni aprender conceptos nuevos. Sólo escribir mis menús en ~/.hackedbox/menu —que pude copiar en gran parte de la configuración que empleé en Blackbox, sin apenas cambios— y ajustar unas pocas opciones, ¡y a funcionar!
Ah, por defecto el gestor utiliza un tema visual propio, cuyo creador —¿el propio Larry Owen, quizás?— bautizó en un alarde de creatividad como «Hackedbox». Un fondo de escritorio con un dibujo de franjas naranjas que recuerdan un poco a llamas, letra pequeña, bordes de un rojo vivo y resaltados en verde. Parece el trabajo de alguien joven, que es cuando a uno le gustan los colores brillantes y posee la agudeza visual necesaria para leer fuentes diminutas. No me pareció feo del todo, y lo estuve usando durante una semana o así; a otras personas les agradó menos .
Me falta comentar que el gestor incluye traducciones de su interfaz a otros idiomas aparte del inglés, mas esta característica se halla en un estado rudimentario: utilizando el español me encontré con etiquetas incorrectas o texto basura en algunos menús. Poco de qué sorprenderse, claro, si consideramos que este detalle también permaneció inacabado en Blackbox hasta tiempos recientes, cuando gente nueva retomó el proyecto y publicó las versiones 0.71.x. Y fue sencillo de corregir: necesité unas pocas ediciones al fichero nls/es_ES/Translation.m del código fuente para colocar sus entradas en el orden adecuado.
Una cara diferente, en mi opinión más armoniosa y agradable; el tema se llama «Frobozz» y se adjunta con el gestor. En el menú desplegado se aprecian las opciones de configuración.
Salvo para la gente que se apoye mucho en dockapps, se trata de una experiencia muy parecida a las que brindan Blackbox o Waimea. Los mismos menús, los mismos controles para las ventanas... Yo al menos no he sentido mucho la ausencia del panel de Blackbox, supongo que porque en su momento tampoco llegué a sacarle provecho: se me antoja un accesorio bastante limitado, en realidad, y creo que los desarrolladores de Fluxbox acertaron al convertirlo en una barra de tareas de verdad.
En todo caso, sí, hablamos de un entorno sobrio, indicado para esas personas frugales que no quieren irse por las ramas y buscan un escritorio simple y sin distracciones. Basta un rato de uso para comprender su funcionamiento más básico: controlas tus ventanas accionando los elementos oportunos de la decoración, las desplazas arrastrando con el ratón, pones en marcha tus programas seleccionándolos en el menú de inicio. Ninguna idea atípica con la que haya que familiarizarse.
Además, las comodidades heredadas de Blackbox —escritorios virtuales, posibilidad de ceñir las ventanas a los bordes de la pantalla, etc— lo hacen relativamente hospitalario: poco que ver con el talante arisco de FVWM o los derivados de Twm. Incluso cuenta con un submenú de configuración, que deja ajustes importantes como el modelo de enfoque a sólo unos movimientos de ratón. Porque, sí, Hackedbox posee la suficiente flexibilidad para adaptarse a diversos estilos de trabajo.
Como he comentado arriba, no permite atajos de teclado, y los usuarios interesados en esta funcionalidad tendrán que recurrir a herramientas externas. Si lo único que deseáis es cargar aplicaciones o ejecutar comandos mediante combinaciones de teclas, Xbindkeys resulta muy adecuado. Aunque Bbkeys es la opción ideal, por su capacidad de interactuar con el gestor —por ejemplo, implementa un menú rápido de tareas, accesible pulsando [Alt] y [Tab]—; el autor también lo veía así, y por ello Hackedbox trata de iniciarlo de forma automática al arrancar. Ahora, a día de hoy el asunto no es tan fácil... El funcionamiento interno de Bbkeys ha ido cambiando desde que el gestor quedó abandonado, y por ello sólo sus versiones de aquella época mantienen compatibilidad con él: yo he recurrido con éxito a la 0.8.6, publicada en 2002.
Con otros accesorios vuestras alternativas son limitadas, puesto que Hackedbox no reconoce los estándares modernos —me refiero a los Extended Window Manager Hints
—; olvidaos pues de combinarlo con paneles u otros complementos sofisticados. Por lo que he comprobado, el único paginador usable aquí es Bbpager , y de nuevo sólo si recurrís a alguna edición antigua —la 0.3.1, por ejemplo—. ¿Y que hay de iconos en el escritorio para iniciar programas? ROX Filer en este papel interfiere con los menús del gestor, así que la mejor opción tal vez sea Idesk
.
¿Más cosas? Estoy exprimiéndome la cabeza y no se me ocurren. Lo cual es un buen síntoma, supongo: prueba de que Hackedbox da lo que promete sin presentar demasiados problemas.
Una sesión cualquiera. La verdad es que en estos tiempos en que cualquier página te acribilla con anuncios —«regístrate gratis en nuestra web», «¿quieres que te mandemos notificaciones»—, el navegador Elinks es una de las formas más cómodas de leer en Internet.
A grandes rasgos todas las de Blackbox, salvo naturalmente las referentes al panel y al slit
. Es posible ajustar parámetros relativos al modelo de enfoque, colocación y movimiento de las ventanas, y alguna otra cuestión menor; puede hacerse en unos minutos, no hay mucho que toquetear. Los detalles más esenciales resultan accesibles desde el submenú de configuración, dentro del menú principal, y esto casi elimina la necesidad de editar a mano el fichero ~/.hackedbox/rc.
Ya que he mencionado los menús, por supuesto se espera que el usuario organice sus aplicaciones favoritas en ellos, modificando el archivo de texto ~/.hackedbox/menu. Posee una sintaxis fácilmente comprensible, muy similar —aunque no idéntica— a las que emplean en la actualidad Blackbox y Fluxbox.
Y los temas visuales, llamados aquí «estilos», modifican los colores y aspecto de los elementos que dibuja el gestor. En la instalación por defecto se incluyen dieciocho, y tras largas búsquedas por los rincones de Internet he descubierto un glorioso total de dos más..., Hackedbox es un trasto viejo y olvidado, después de todo. No obstante, los temas escritos para Blackbox y Fluxbox pueden utilizarse aquí con cambios triviales, o incluso sin retocar, y eso pone a disposición de una persona inquieta cientos de ellos. Muchos de estos temas colocan un fondo de escritorio propio mediante herramientas de terceros —bsetbg
, etc—.
Hay una página de manual en inglés, bastante completa, aunque con algunas omisiones y detalles incorrectos. Se adjunta otra dedicada a Epistrophy, el programita para los atajos de teclado que estaban escribiendo los autores del gestor; lo que falta es el propio Epistrophy, así que se queda en una curiosidad redundante.
Y ahora el tema «The_orange», que también viene incluido en la instalación de Hackedbox. El fondo de escritorio, en cambio, lo encontré en algún lugar de Internet.
--disable-nls
para desactivar esta característica, y usarlo sólo en inglés, o hacer las correcciones oportunas en el fichero Translation.m que corresponda.Hackedbox ha terminado siendo más usable de lo que yo preveía. Y no me parece una mala idea: el panel de Blackbox nunca me ha convencido, y existe mucha gente que puede prescindir de las dockapps. ¿Por qué no eliminarlos, pues?
Ahora, tampoco conviene emocionarse. Hackedbox es software abandonado, ya no figura en la gran mayoría de repositorios de paquetes de Linux y otros sistemas, y su código fuente probablemente resulte difícil de compilar con herramientas modernas. En 2016 su nicho ha sido ocupado por Openbox, siempre que al usuario no le importen la configuración con ficheros en formato XML y un mayor consumo de recursos. Y si esta alternativa tampoco os convence, bueno, siempre queda instalar una edición reciente de Blackbox y desactivar el panel.
Unas cuantas capturas más de Hackedbox en acción: