0.0.7, publicada el 23 de mayo de 2004.
http://perlwm.sourceforge.net/
Desde hace más de una década no hay nadie a los mandos: abandonado, olvidado. De todos modos puede haber interesado, como mucho, a un pequeño grupo de aficionados a la programación en Perl.
Esc. Virtuales | Menús | Iconos | Temas | Dockapps | At. de teclado | Barra de tareas |
---|---|---|---|---|---|---|
No | Parcial 1 | Sí | No | No | Parcial 2 | No |
1 Sólo un menú de tareas y con la funcionalidad justa, nada más.
2 Vienen unos cuantos predefinidos en los ficheros PerlWM.pm y PerlWM/Frame.pm, pero no se contempla ningún mecanismo —más allá de retocar directamente el código del gestor— para que el usuario defina otros por su cuenta.
Y esto es PerlWM; en el borde inferior, Dzen y algunas ventanas minimizadas. Y un fondo de escritorio que homenajea a Ekatarina Velika, una banda enorme del rock serbio.
PerlWM es un gestor de ventanas escrito entre 2000 y 2004, obra de un tal Rich Williams . Me ha costado un poco averiguar el nombre del autor, porque el código fuente no viene firmado en ningún lugar y el archivo README tampoco lo menciona.
De intención minimalista. Se trataba, de hecho, de un experimento simple que pretendía demostrar la posibilidad de escribir un gestor de ventanas en lenguaje Perl , de modo que ofrecer funcionalidad avanzada y hacer cómoda la vida del usuario no figuraban entre sus prioridades. Sí parece, de todas formas, que para futuras versiones Williams tenía en mente mejorar progresivamente su usabilidad e ir añadiendo características nuevas; sin embargo el desarrollo se interrumpió antes de que todos esos planes se pusieran en práctica.
PerlWM, como todo gestor de pila, maneja ventanas flotantes que se superponen unas a otras. Pueden minimizarse, convirtiéndose en iconos en el escritorio, que después el usuario colocará y ordenará como mejor considere; hoy quizás resulte un comportamiento raro, pero era muy habitual en la década de los noventa —véanse Mwm, Twm..., o las ediciones más antiguas de Windows —. Estos iconos son rudimentarios, puesto que sólo consisten en una etiqueta con el nombre de la ventana en cuestión y no incluyen ningún tipo de imagen.
Realmente no veo mucho más que describir, PerlWM resulta muy básico... Hay un menú de tareas, que en la configuración por defecto aparece al pulsar la tecla [Windows] —en Linux normalmente se le asigna el modificador Mod4— y S, y que permite seleccionar y traer a primer plano cualquiera de las ventanas presentes en la sesión. Debo mencionar también algún atajo de teclado más para realizar otras operaciones básicas. Y... Eso es todo, muchachos.
De verdad. Este gestor no trae escritorios virtuales, ni paneles con accesorios, ni diferentes modelos de enfoque entre los que elegir, ni mucho menos ajustes individualizados para cada ventana... Nada, nada de nada. Por su enfoque general se me antoja comparable a 9wm, Lwm o Karmen: lo mínimo que puede ofrecer una interfaz gráfica de escritorio.
Existen unos poquitos detalles estéticos que el usuario puede modificar, de todos modos: los colores de la decoración y el tipo de letra que se empleará en los títulos de las ventanas. Esto se especifica en el fichero ~/.perlwm/config.pm, que contendrá una simple matriz en Perl con los elementos a modificar y sus nuevos valores. Pequeño y escueto.
Sencilla: uno descomprime el paquete que contiene el programa —en mi caso, el fichero perlwm-0.0.7.tar.gz— en cualquier directorio de su elección, ¡y misión cumplida! Perl es un lenguaje interpretado y por lo tanto no resulta necesario compilar nada; y el intérprete debería estar presente, además, en casi cualquier variante de Unix. El único requisito previo podría ser, en algunos sistemas al menos, obtener los módulos de Perl "Storable" y "X11::Protocol". Desde la terminal:
$su
Password: #cpanm Storable
#cpanm X11::Protocol
Luego, para poner el gestor en marcha, basta con acceder al directorio principal de la instalación —podría tratarse, por ejemplo, de /home/usuario/perlwm-0.0.7— y cargar desde ahí el ejecutable perlwm.
La ventana con el texto sobre Schopenhauer aparece resaltada en rojo porque acabo de traerla a primer plano, seleccionándola en el menú de tareas. Éste se invoca pulsando [Windows] y S.
Giles Orr ya lo avisaba :
no muy usable ni estable
. Así que mis expectativas al comenzar con él eran más bien escasas.
Después de pasar una tarde con él escribí lo siguiente:
«Parece muy básico. Puedo minimizar ventanas al clicar sobre sus títulos —botón derecho, quedan sombreadas— o moverlas manteniendo pulsado el botón izquierdo. Como en otros gestores, usar la tecla [Alt] al realizar estas operaciones simplifica las cosas porque elimina la necesidad de apuntar con el ratón. ¿Y cómo cambiar sus tamaños? Decoración en negro, un rectángulo de color sólido con un borde. Recuerda a una interfaz gráfica de los años 80».
En efecto, no hay mucho que admirar en PerlWM: a cada ventana se le agrega su título —sin ningún botón de control, sólo el nombre—, y a correr... Ni bonito ni feo, sólo simple.
El foco sigue al ratón... Debería ser fácil adaptarme porque tampoco parece haber mucho que aprender. Echemos un vistazo a la documentación, de todas formas...
¡Oh! Y aquí me topé con uno de los grandes obstáculos que pone PerlWM: no existe tal cosa. Ninguna página de manual que explique su uso o configuración. El fichero README que se incluye con el código resulta inútil, sólo resume en cuatro líneas la instalación del gestor. Y aunque el autor escribió algunas notas sobre los posibles ajustes que puede efectuar el usuario, éstas sólo se aplican a la lejana versión 0.0.1 y tampoco sirven de nada.
Así que el código es la documentación: vale, veamos cómo de bien se me da leer Perl... Obviamente cualquier persona normal, interesada mayormente en usar su ordenador para asuntos prácticos, daría media vuelta aquí y probaría otra cosa.
Vale, a Giles Orr no le faltaba razón: PerlWM no es muy usable.
El problema no radica en el concepto. Hay muchos gestores minimalistas que únicamente ofrecen la funcionalidad más elemental —manejo básico de ventanas en la pila, como mucho algún menú— y, para la gente que sólo necesita eso, resultan más que válidos; por ejemplo, yo reconozco cierta inclinación por 9wm o Matwm2. No, lo que impide un uso serio de PerlWM es su inestabilidad. En cualquier sesión de trabajo que vaya más allá de abrir dos terminales y un navegador va a fallar de alguna forma. ¿Cómo, exactamente? Ja, ahí está la emoción...
Decoración con una fuente y colores distintos. Arriba, a la izquierda, puede verse el menú de tareas desplegado, y una terminal en la que estoy editando mi archivo ~/.perlwm/config.pm.
Yo me encontré con que en algún momento por determinar el gestor deja de decorar y de controlar las nuevas ventanas; éstas quedan abandonadas en la esquina superior izquierda del escritorio. Curiosamente no se interrumpe, y con las ya existentes sigue funcionando con normalidad. ¿El motivo? Ni idea, la verdad. Pero sucede a menudo, sobre todo cuando uno ha estado empleando el menú de tareas. La única solución consiste en reiniciarlo.
Otros errores resultan más esporádicos. En ocasiones la interfaz de una aplicación no queda encuadrada correctamente dentro de su ventana —dejo una muestra de ello en las capturas de pantalla que acompañan a este texto—. El manejo del foco no siempre es preciso, alguna ventana puede quedar enfocada cuando el puntero del ratón se encuentra sobre otra; infrecuente, por suerte. Ah, y una vez vi a mi intérprete de Perl acaparando más de un gigabyte de memoria RAM y amenazando con paralizar mi ordenador, imagino que por otro oscuro fallo del gestor.
Todo esto, sumado a la ausencia de documentación, descarta a PerlWM como entorno en el que hacer trabajo serio. Aunque el autor tenía planes más ambiciosos, y aspiraba a escribir un gestor de ventanas realmente funcional, parece que su obra quedó abandonada en un estado todavía rudimentario.
Nótese además que PerlWM carece de compatibilidad con cualquiera de los estándares para aplicaciones gráficas en Unix: ni el ICCCM, ni mucho menos EWMH. Esto significa que hay programas que no terminan de encajar aquí. El calendario Plan , que yo utilizo habitualmente, no abre correctamente sus diálogos. GQview no puede mostrar imágenes a pantalla completa. Y por supuesto olvidaos de paneles y otros accesorios: salvo los más elementales —utilidades como Dmenu, Xmtoolbar o Dzen—, ninguno se desenvuelve de forma adecuada.
El hecho de estar escrito en Perl no reporta ventaja alguna al usuario de a pie, y queda más bien como una curiosidad para aficionados a la programación. Y llegados aquí diré que tuve cierto éxito leyendo el código, y conseguí averiguar qué atajos de teclado hay disponibles y qué aspectos del gestor pueden configurarse. Entre los primeros tenemos los siguientes, enumerados en el fichero Frame.pm:
Una posibilidad que se me antojó interesante es la de mover o redimensionar ventanas mediante el teclado: [Windows] + M y [Windows] + R, respectivamente, para después realizar la operación con los cursores y presionar [Return] para confirmarla. Aunque no he llegado a utilizar esto más que como experimento, porque para esos menesteres encuentro más natural el ratón.
Hablando ya más en general, no hay aquí ninguna característica novedosa o atípica —de hecho los iconos para ventanas minimizadas le hacen a uno recordar los tiempos anteriores a 1995—. Como en cualquier otro gestor, el usuario desplaza sus ventanas por el escritorio, las minimiza o cambia su lugar en la pila. Y sí, con esto hemos terminado.
La única imagen de PerlWM que he visto, aparte de las mías y la del autor, es este aburrido escritorio monocromo con dos terminales. (La captura no es mía: fuente ).
Colores de la decoración, tipo de letra para el menú de tareas y los títulos de las ventanas, y poco más. Hay que especificarlas en el archivo config.pm, dentro del directorio oculto ~/.perlwm; si éste no existe se emplearán los valores por defecto.
Absolutamente ninguna.
Francamente, PerlWM quedó inacabado, en un estado bastante tosco, y por lo tanto apenas tengo nada que destacar aquí. Sin embargo:
Por algún motivo misterioso algunas ventanas pueden aparecer desplazadas dentro de sus marcos, como le ocurre en este caso al navegador Pale Moon . Es molesto.
kill -s KILL $(pidof perl)
" desde una terminal.PerlWM podría atraer a un grupo muy reducido y selecto de personas: aquellos interesados tanto en la programación en Perl como en la creación de aplicaciones gráficas en el X Window System. Cabrán todos en un ascensor. Y aun así el PWM de Hiroyuki Ohsaki me parece, sin haberlo probado aún, una opción mucho mejor.
Para el resto del mundo... Hablamos de un gestor de ventanas antiguo, abandonado en 2004, que no hace gran cosa y con numerosos fallos de funcionamiento, así que no se trata de un plan muy tentador. A aquellos que deseen un escritorio realmente austero y sin distracciones les recomendaría otras opciones: 9wm, Wm2, Lwm, Evilwm, etc.
No me imagino a nadie usando PerlWM en 2018, pero por si acaso dejo mi fichero de configuración, ~/.perlwm/config.pm. En él figuran casi todas las facetas del gestor que admiten cambios por parte del usuario.