0.2.11, publicada en mayo de 2013. (Más tarde, el 12 de octubre de 2014, apareció la 0.2.11a con algunas correcciones menores).
http://udeproject.sourceforge.net/
Su desarrollo es lento, muy lento —una versión cada dos años o así—, pero en el momento de escribir esto (enero de 2014) creo que aún continúa. Que los autores alguna vez logren completar esa meta de crear un entorno de escritorio completo es otro tema distinto, claro.
No parece un gestor muy popular. Sin embargo, muchas distros de Linux lo incluyen en sus repositorios de paquetes, cuenta con su propia entrada de Wikipedia , y ocasionalmente se le nombra en alguna conversación por Internet, así que sí debe contar con su —muy, muy reducido— público de usuarios.
(Nota de diciembre de 2019: Cinco años después parece evidente que el proyecto ha quedado abandonado y ya nadie se acuerda de él. Una pena...)
Esc. Virtuales | Menús | Iconos | Temas | Dockapps | At. de teclado | Barra de tareas |
---|---|---|---|---|---|---|
Sí | Sí | No | No | No | Parcial 1 | No |
1 Hay un puñado de ellos, basados en la suma de [Ctrl], [Alt] y una tercera tecla. No se le permite al usuario añadir otros nuevos, y para modificarlos habría que editar el código fuente —concretamente los ficheros uwm.h, handlers.c, init.c, tal vez alguno más—.
Nótese el menú radial —clic izquierdo con el ratón—: empezando por el hexágono rojo de arriba, las opciones son cerrar la ventana, matar la aplicación, invocar un segundo menú, maximizar, cambiar la posición de la ventana en la pila, y minimizarla.
Según menciona la página oficial, el desarrollo de UDE (siglas de Unix Desktop Environment
) comenzó durante la última glaciación, allá por 1998. Sus autores explican:
«El Proyecto UDE está creando un nuevo gestor de ventanas, que será en el futuro una completa interfaz gráfica. El proyecto no utiliza ninguna biblioteca gráfica especial como Qt o GTK+. Sólo empleamos las bibliotecas X estándar (tanto para mantener a UDE rápido y ligero como para evitar dependencias). UDE posee una estética y comportamiento completamente originales, no es otra copia de esa interfaz de gestión de ventanas "clásica" tan bien conocida».
Antes de ir más allá, supongo que deberíamos concretar un detalle: UDE pretende ser, en algún futuro lejano, un entorno de escritorio que..., vale, no sé cuál es exactamente la idea, ni qué maravillas hará. El caso es que, de momento, consta únicamente de un gestor de ventanas, denominado UWM —sin relación con otro gestor homónimo, un antecesor de Twm muy utilizado en la década de los ochenta—; el nombre debe venir de UDE Window Manager
, o quizás, como aparece en la consola al iniciarlo, de Ultimate Window Manager
. En la documentación y en su página web, los autores se refieren indistintamente a UDE y a UWM, sin molestarse en precisar conceptos, imagino que porque ahora, en la práctica, vienen a ser la misma cosa.
Respecto a ese comportamiento completamente original
del que hablan en el párrafo de presentación... Ya, quizás sea exagerar un pelín, pero sí es verdad que UDE/UWM funciona un poco a su manera.
¿El ejemplo más notorio de ello? Bueno, las ventanas carecen de botoncitos de control sobre los clicar. Así que, para realizar ciertas operaciones básicas con ellas —minimizarlas, cerrarlas, etc—, el usuario mantiene pulsado el botón izquierdo del ratón sobre sus títulos o bordes, y esto invoca un menú radial en el que seleccionar la acción deseada. Los autores, por lo visto, se sienten felices y orgullosos de este menú: el famoso panal de abeja de UDE
, lo llaman, por estar compuesto de celdas hexagonales.
La configuración se realiza editando archivos de texto. Sí, exacto, como ocurre con la gran mayoría de gestores de ventanas que hay por ahí... Salvo que éstos tienen su propia sintaxis y están organizados de un modo un tanto peculiar. Nada realmente complicado, sólo ligeramente distinto a Twm y sus descendientes, o Fluxbox, o los clásicos Xresources.
De todos modos si dejamos a un lado estas rarezas, más bien superficiales, se trata de un gestor de pila más. Mueves ventanas de aquí para allá, minimizas y maximizas, todo eso. Bastante minimalista y parco en funcionalidad, de hecho; aunque de eso hablaré después.
Muchas, muchas ventanas abiertas, entre ellas Xara 3D emulado mediante Wine. Como veis UDE no incluye ningún panel, barra de tareas o similar.
Probé por vez primera UDE largo tiempo atrás, quizás en 2006, una tarde en la que me apetecía curiosear. Por supuesto, no recuerdo de qué versión se trataba. Yo entonces era un fiel usuario de Fluxbox, y carecía de mi experiencia actual con gestores de ventanas extraños; y además, me lancé a ello sin echar un mínimo vistazo a la documentación, porque... Bah, los hombres de verdad nunca leen las instrucciones, salvo que vengan de Alemania. Como comprenderéis, me sentí perdido en un entorno alienígena y no logré nada. Tras tontear un rato, y ver sin entender el famoso panal de abeja
, regresé al mundo ya conocido de Fluxbox. Eso sí, pensé que resultaría interesante darle una segunda oportunidad a UDE más adelante, profundizando más y haciendo bien las cosas.
Esa oportunidad por fin ha llegado: en diciembre de 2013 me descargué la versión 0.2.11, la compilé —con alguna dificultad—, y la eché a andar.
Lo primero que encontré fue una pantalla con el fondo negro y dos terminales, una de ellas con un texto de presentación. Cliqué aquí y allá, inicié alguna aplicación: ¡oh!, la colocación interactiva de las ventanas, que viene activada por defecto, no es una idea que me agrade. El menú radial para controlarlas —repitámoslo una vez más: el famoso panal
— no me pareció un prodigio de usabilidad, pero esta vez ya sabía a qué me exponía; y funciona, en realidad, aunque al principio no me sentí cómodo con él.
En su configuración inicial UDE no resulta demasiado acogedor. Su menú de aplicaciones te permite lanzar Xterms, y algún programa exótico que con suerte estará instalado en uno de cada cien sistemas Linux —¿TKDesk? ¿Xcoral?—.
Adaptar el gestor a mis necesidades me costó un poco más de lo que esperaba. Las opciones a retocar se hallan repartidas en varios ficheros, en un intento de separar estética y funcionalidad. Mas su organización no me pareció obvia, a menudo me encontré saltando de uno a otro a la caza de algún ajuste concreto. De todas formas, en una tarde resolví los inconvenientes que más me irritaban.
¿Y después? Bien, dominar ese menú radial elaborado con hexágonos no resulta tan complicado como podría parecer al principio, y tras un par de sesiones de trabajo uno se descubre usándolo con cierta naturalidad. Sus posibles ventajas respecto a controles más clásicos —ya sabéis, los botoncitos de «minimizar», «cerrar» y demás en una esquina de la ventana— supongo que darían para una larga discusión teórica, con muchos argumentos en un sentido u otro, y gente hablando de la Ley de Fitts . Yo, sin embargo, sólo diré que «a mí me vale», y no vi grandes problemas con el sistema de UDE. Soy así, fácil de contentar, y tiendo a adaptarme a casi todo.
Aunque llegados a este punto he de decir que UDE posee algunas carencias un tanto desconcertantes. Por ejemplo, es posible utilizar escritorios virtuales, y hacer que ciertas ventanas resulten visibles en todos ellos..., pero no hay ninguna configuración automática para ello. Así que mi primera tarea, cada vez que iniciaba mi sesión con él, consistía siempre en clicar sobre mi reloj y activar su atributo de sticky window
. No se trata, claro, de una pega importante; sólo hace que este gestor de ventanas parezca un poco «primitivo», por expresarlo así.
UDE resulta en algunos aspectos inflexible e incluso limitado, y en otros te sorprende con alguna posibilidad inesperada. Así, todavía no incluye soporte para atajos de teclado definidos por el usuario..., pero sí permite usar fondos y colores para la decoración distintos en cada escritorio virtual. La ruedecita del ratón no os servirá para controlar el gestor, porque parece que nadie ha pensado en ella; y sin embargo, existe la extraña posibilidad de mover una ventana por la pantalla, dejando pulsado el botón central del ratón, y al mismo tiempo alterar también su lugar en la pila, apretando como uno buenamente pueda alguno de los otros dos botones —el manual denomina a esto tocar el piano
—. Es como si los autores hubieran pensado, «vale, hay varias características básicas que aún no hemos implementado, pero ahí tenéis unas cuantas ideas molonas y relativamente superfluas para entreteneros».
En fin, este gestor va un poco por libre y su funcionamiento rompe con algunas convenciones. Según mi experiencia, el usuario debe pasar por un corto periodo de adaptación antes de coger destreza y volverse realmente productivo con él. Y conseguida tal cosa, no he apreciado ninguna ventaja de peso frente a otros entornos.
Una cosa más: los fondos de escritorio los establece UDE directamente, en una capa por encima de la ventana raíz del X Window System. Esto conlleva alguna ventaja —como la posibilidad ya comentada de definir un fondo diferente para cada escritorio virtual—, pero también inconvenientes: herramientas como Feh o xsetroot
no tienen efecto aquí, y las ventanas transparentes —Aterm, Mrxvt, etc— suelen provocar fallos gráficos.
El nombre —Unix Desktop Environment
— sugiere algo muy ambicioso, con muchos detallitos y accesorios y sabe Dios qué más; en realidad, UDE/UWM es un gestor minimalista y bastante rígido, cuyas posibilidades de configuración quedan muy atrás de otros como Twm, Fluxbox o Jwm.
Veamos, es posible configurar uno o varios menús, que aparecerán al clicar sobre el fondo del escritorio. Es posible modificar colores y algunos parámetros de la decoración de las ventanas. Y es posible asimismo iniciar programas automáticamente junto con UDE —el gestor puede ejecutar, de forma opcional, un script al arrancar—.
Ahora, no es posible definir tus propios atajos de teclado. No es posible cambiar el modelo de enfoque: el foco sigue al ratón, y ya, eso es lo que hay. Y tampoco es posible especificar ajustes que sólo se apliquen a programas determinados (por ejemplo, «no añadas título a la ventanita de mi reloj, Dclock »).
La configuración queda repartida en cuatro o cinco ficheros de texto, guardados en ~/.ude/config. Poseen una sintaxis propia pero sencilla, si bien el modo de ajustar algunas opciones me pareció un tanto rebuscado.
UDE viene con un bonito manual, disponible tanto en páginas HTML como en un documento PDF. Instructivo, cubre al menos los puntos fundamentales, aunque adolece de secciones pendientes de ser escritas.
¿Qué más decir? UDE quizás nació con planes grandiosos pero todavía parece un tanto verde. Y viendo su ritmo de desarrollo, lento y sutil como la fosilización de un cadáver de brontosaurio, probablemente así se quedará. En su estado actual resulta bastante usable y no falla, pero lleva su tiempo acostumbrarse a sus limitaciones y a su curioso modo de funcionar. La mayoría de posibles usuarios sospecho que concluirán que no merece la pena.