El comando «rio -version
» anuncia la versión 1.0, fechada en 2004, pero en al menos uno de los archivos del código fuente —key.c— se informa de cambios posteriores. Esta copia de Rio forma parte del último paquete de Plan9port publicado hasta el momento, que data del seis de marzo de 2014.
Parece que Plan9port dejó de actualizarse súbitamente a principios de 2014, después de un desarrollo muy activo —en 2013 vieron la luz casi una veintena de versiones—. ¿Ha muerto entonces el proyecto? ¿Así, de forma tan brusca?
Por lo demás, el proyecto va dirigido a un público bastante pequeño y selecto: los entusiastas de Plan 9 , un sistema operativo experimental creado por Bell Labs, que también empleen Unix. No dudo pues que unas cuantas personas, un punñadito, sigan usándolo de forma habitual con gusto.
(Nota de agosto de 2024: compruebo con cierta sorpresa que Plan9port sigue en línea y el autor continúa su trabajo en él. Los cambios más recientes en el código del proyecto datan del pasado junio, y en el caso específico de Rio de septiembre de 2022).
Esc. Virtuales | Menús | Iconos | Temas | Dockapps | At. de teclado | Barra de tareas |
---|---|---|---|---|---|---|
Sí | Parcial 1 | No | No | No | No | No |
1 Existen dos menús, uno para manejar ventanas y otro para pasar de un escritorio virtual a otro. Nada que pueda configurar el usuario.
Una sesión en Rio: ventanas decoradas por un borde simple de color azul, y ese pequeño menú —arriba, casi en el centro— de operaciones. A la vista el gestor no ofrece nada más.
¿Plan 9? ¿Quién usa eso? ¿Dónde?... Cierto, no hablamos de un sistema operativo que el común de los mortales vea en su vida cotidiana, y a Manolita la secretaria no le sirve para ejecutar su hoja de cálculo. De hecho, más allá de académicos y hackers curiosos, no sé si hay alguna organización actualmente que lo emplee para fines prácticos. Pero se trata de un trabajo significativo por otras razones: sus innovaciones en computación distribuida, la primera implementación funcional de texto en Unicode ..., y la máscota más entrañable
del mundillo informático. Aunque Plan 9 nunca ha logrado demasiada popularidad, algunos de sus hallazgos han sido adoptados por otros sistemas operativos: por ejemplo, de ahí viene la existencia del directorio /proc en Linux y otras variantes de Unix.
Sus primeras versiones incorporaban una interfaz gráfica llamada 8½ —«ocho y medio»—. Sin embargo, para la Tercera Edición , allá por 2000, 8½ fue reemplazada por Rio, visualmente muy similar pero con una arquitectura interna diferente.
Y ahora, para acabar de ponernos en situación, hablemos de Plan9port , cuyo nombre oficial es «Plan 9 from User Space». Se trata de un paquete que lleva a Unix una parte considerable de las herramientas que incluye Plan 9. De modo que gracias a él uno puede escribir textos con el editor Sam en su instalación de Slackware Linux, o trazar gráficas rudimentarias en NetBSD mediante Gview. Y por supuesto, entre todo ese software se esconde una imitación de Rio, convertido aquí en un gestor de ventanas para el X Window System.
De este «Rio para Unix» hablaremos ahora.
Russ Cox es uno de los responsables de Plan9port y autor de Rio. En el archivo README del código fuente informa de lo siguiente:
«Éste es el 9wm de David Hogan, actualizado para que se comporte más como el Rio de Plan 9. Dado que no he podido conseguir permiso para estos cambios y preferiría no recurrir a parches, lo he rebautizado como "Rio"».
Varias terminales abiertas, una de ellas ejecutando el navegador de texto Elinks ; era más agradable leer en Internet así, y en cierta medida aún puede hacerse. Nótese que curiosamente la ventana enfocada es la que tiene el borde de un color más apagado.
Ah, nótese que 9wm es una réplica de 8½...
En cualquier caso Rio destaca por su minimalismo. Cada ventana se dibuja rodeada de un borde de unos cuatro píxeles de grosor, azul apagado para la que posea el foco y con un tono más brillante para las demás. No hay iconos, ni botoncitos de control, ni paneles o barras de tareas, ni ningún otro tipo de accesorio que acapare espacio de la pantalla. Sólo dos menús: uno dedicado al manejo de ventanas, que sirve también para recuperar las que se encuentren minimizadas —ocultas, en este caso—, y otro que controla los escritorios virtuales. Ambos aparecen al clicar sobre el fondo del escritorio con el ratón, botones derecho y central respectivamente.
A diferencia de 9wm, el usuario puede mover o redimensionar ventanas arrastrando sus bordes con el ratón. Para minimizarlas o cerrarlas, no obstante, sigue siendo necesario recurrir al menú. Éste, además, cuenta con la opción New
, que hace exactamente eso, abrir una nueva ventana; normalmente algún emulador de terminal como Xterm.
El modelo de enfoque consiste en una modalidad muy estricta de clicar para enfocar. Las pulsaciones destinadas a traer a lo alto de la pila una ventana y enfocarla no pasarán a la aplicación en cuestión. De hecho, las ventanas generalmente no pueden recibir eventos del ratón o el teclado si no tienen el foco: olvidaos, por ejemplo, de deslizar con la ruedecilla del ratón la vista por una página web cuando el navegador ha quedado en segundo plano.
La gracia es que después de sólo cuatro párrafos ya no queda casi nada que explicar. Rio no admite apenas personalización, y ningún cambio a su funcionamiento básico. Como explicaré más abajo, no existen archivos de configuración, sólo unas pocas opciones de ejecución: la más importante de ellas, «-term
», determina qué programa se iniciará cuando el usuario seleccione New
en el menú de manejo de ventanas.
Ya utilicé 9wm hace algunos años, y una lectura rápida a la página de manual de Rio me confirmó que éste no es muy diferente de su predecesor. Así que ya tenía una idea de lo que me iba encontrar. Esto hizo más llevaderos mis primeros pasos con él.
Exacto: un escritorio vacío, y el humilde menú de manejo de ventanas con sus cinco elementos de siempre —Nueva
, Redimensionar
, Mover
, Cerrar
y Ocultar
—, dibujado esta vez con un vistoso color verde. Seleccionando la primera opción abrí unas cuantas terminales, para empezar a hacer cosas. Oh, Rio recurre por defecto a 9term, parte también de Plan9port: un emulador de terminal más bien rudimentario, que no admite texto de colores ni es compatible con aplicaciones basadas en Ncurses. De modo que encontré más práctico invocar Rio de la siguiente manera, en mi archivo ~/.xinitrc:
rio -term urxvt
Rio, y casi en primer plano otra de las herramientas que incluye Plan9port: el editor de texto Sam con un par de archivos abiertos... Que realmente no sé muy bien cómo funciona ni qué puede hacer, sólo le eché un vistazo. En todo caso parece bastante complejo.
Y así, al marcar la opción New
del menú aparecerá Urxvt, bastante más usable y versátil que 9term.
Lo siguiente que me llamó la atención es que Rio dibuja su propio fondo de escritorio. Uno puede escoger al iniciar el gestor entre una capa sólida de color gris claro —como en Plan 9—, o una malla de puntos blancos y negros que trata de imitar el escritorio básico del X Window System; la primera alternativa me parece mucho más agradable. Esto significa, ya de paso, que si alguien desea colocar un fondo diferente —qué sé yo, la típica foto de gatitos, o de bebés, o de bebés y gatitos juntos— deberá hacerlo después de iniciado el gestor. Aunque supongo que el tipo de persona que instala Plan9port y emplea cotidianamente Rio está poco interesada en este tipo de cursiladas.
Bien, 9wm es una de las interfaces más espartanas que he probado nunca: un menú de tareas y operaciones con ventanas, bordes en dos colores, y absolutamente nada más, ni la menor concesión a usuarios blandengues que quieran decoración sofisticada u otros menús para iniciar aplicaciones. Rio sigue en esa misma línea, pero introduce los siguientes cambios:
Son detallitos más bien discretos, que sin embargo hacen a Rio bastante más confortable que 9wm. Aun con ellos sigue tratándose de un gestor muy minimalista, comparable a Karmen o Lwm; no está pensado para todo el mundo. Además no es compatible con el estándar EWMH, y eso supone que muy pocos complementos de terceros funcionarán bien con él: olvidaos pues de añadirle paneles o paginadores. En mi caso se trata de conveniencias que poseen un valor relativo, no me disgustan pero puedo desenvolverme bien sin ellas.
Así que en ausencia de menús de aplicaciones, invocas Xterms y las usas para iniciar otros programas... Nada de malo en ello, aunque también cabe la posibilidad de asociar New
a un lanzador como Xrun , o mejor aún, el siempre útil Dmenu. He comprobado además que algunas barras con iconos de lanzamiento —la arcaica Xmtoolbar, y Wbar— dan buenos resultados aquí.
Y ya metido en materia no podía dejar de probar otras de las utilidades de Plan9port. Aparte de 9term, escribí algunos textos con el editor Sam, trasteé un poco con esa especie de navaja suiza que es Acme, y ojeé otras pequeñas herramientas. Se trata de un software quizás un poco anticuado, austero, y muy idiosincrático. Puedo entender que Plan 9 tenga sus aficionados, porque a juzgar por Sam y Acme el entorno de trabajo que ofrece no se asemeja a ningún otro; no sé si a mí me gustaría, sin embargo.
Un fondo de colores y una ventanita con transparencia de Conky —esquina inferior izquierda, parte de la configuración puede verse en el editor Sam— le dan al escritorio un aspecto más alegre.
Unas poquitas, que deben especificarse al arrancar Rio mediante opciones de ejecución. Es posible elegir fuentes, el fondo del escritorio —gris o entrelazado en blanco y negro—, el programa a ejecutar cuando el usuario seleccione «nueva ventana» en el menú, y el número de escritorios virtuales a utilizar.
Una página de manual. Muy completa, por cierto, explica todo lo que hace falta para sacarle provecho al gestor.
No obstante, en ella se afirma que los carácteres introducidos mediante el teclado se harán disponibles en el fichero /dev/cons del proceso [al que pertenezca] la ventana actual
. En ningún sitio he visto indicios de que esta funcionalidad se halle en efecto implementada: en el código fuente, por lo poco que he podido entender, no hay ninguna alusión a ella. Imagino que el esta parte del texto iba dirigida al Rio original de Plan 9. De hecho, indagando más he averiguado que los archivos de dispositivo /dev/cons son propios de ese sistema y en Unix no existen.
El chiste sobre gatos acapara toda la atención, pero justo debajo y a la izquierda, pequeñito, discreto, aparece el menú de escritorios virtuales. Suelo usar cuatro de ellos.
Rio y su predecesor, 9wm, están pensados para usuarios ascéticos que emplean terminales en todas sus sesiones de trabajo. A los lectores que no encajen en ese perfil probablemente no les agradará. Y como otros gestores minimalistas no admite apenas ajustes de configuración: o aceptas su comportamiento tal y como viene, o buscas otra cosa.
Las diferencias existentes entre 9wm, W9wm y Rio no son muy grandes, pero éste último resulta el más acogedor de los tres.
Algunas imágenes más de Rio en acción:
![]() Una terminal con el reproductor de música Herrie, y de nuevo el editor Sam con un par de textos abiertos. |
![]() Plan9port incluye muchas herramientas procedentes de Plan 9 aparte de Rio o Sam. La ventana grande es Acme, |
![]() El único propósito de esta captura es demostrar que Rio puede utilizar fuentes Truetype («PostCrypt», en este caso), y que accesorios como Wbar (derecha) o Dmenu (borde superior) son compatibles con él. |
![]() Y, ya para terminar, nada mejor que Rio corriendo en su sistema operativo de origen, Plan 9. Tomada en 2020 en una máquina virtual: un navegador web (Netsurf), un reproductor de vídeo, terminales, etc. (La captura no es mía: fuente |
Dejo un par de cosillas para la persona curiosa que desee probar este gestor de ventanas:
(Nota de agosto de 2024: preparé esto en 2016 y sigue funcionando a día de hoy, pero los realmente interesados en Plan9port harían bien en acudir a la página oficial y obtener de allí código más reciente).