Al parecer Uwm no se publicó en versiones numeradas, posiblemente porque formaba parte de las distribuciones más antiguas del X Window System.
El código fuente que me descargué del repositorio de NetBSD consiste en archivos fechados entre septiembre y octubre de 1988. Ahí también se encuentran disponibles varios parches, pensados para que este código pueda compilarse en sistemas más modernos; los más recientes datan de enero de 2013.
Los responsables de Uwm dejaron de trabajar en él en 1988. A día de hoy NetBSD lo incluye en su sistema de gestión de paquetes (Pkgsrc), con los arreglos imprescindibles para que siga funcionando en los Unix actuales. Pero eso es todo, por lo demás está muerto como un fósil de trilobite.
Posee cierta relevancia histórica, y por ello existe algún personaje excéntrico que lo prueba y cuenta sus impresiones, más o menos como estoy haciendo yo ahora. Aunque a estas alturas no me imagino a nadie usándolo seriamente.
Esc. Virtuales | Menús | Iconos | Temas | Dockapps | At. de teclado | Barra de tareas |
---|---|---|---|---|---|---|
No | Sí | Sí | No | No | No 1 | No |
1 Uwm sólo permite asociar funciones con acciones del ratón, sumadas de forma opcional a alguna tecla modificadora —[Alt], [Ctrl], etc—.
Uwm, también conocido como Ultrix Window Manager. Tecnología punta de 1985. Ventanas sin decoración que se minimizan como iconos de dos colores —véase a la izquierda—. En Vim estoy editando el archivo de configuración.
Según Wikipedia, Uwm viene de Ultrix Window Manager
—Ultrix fue una antigua variante de Unix desarrollada por la Digital Equipment Corporation (DEC) en los años ochenta y principios de los noventa—. En ningún momento la documentación lo nombra de este modo; no obstante, la mayoría de los ficheros del código fuente vienen firmados por gente del
DEC Ultrix Engineering Group
, y en el archivo GetButton.c sí aparece de pasada esa denominación.
Se trata de software viejo, muy viejo. Vio la luz por primera vez allá por 1985 —en el momento de escribir este texto, ¡hace justo tres décadas!—, y como ya he dicho antes quedó abandonado en 1988. Durante ese intervalo se lo incluyó en la distribución oficial del X Window System. Después fue desplazado con rapidez por Twm, un gestor de ventanas que Tom LaStrange creó precisamente movido por las carencias de Uwm , y que conserva cierto público minoritario incluso hoy.
Uwm es un gestor de pila que dibuja ventanas sin decoración. Por lo tanto no les añade controles para interactuar con ellas; ya sabéis, minimizarlas, moverlas por el escritorio, esas cosas. Se puede usar para ello un menú —sí, igual que en 9wm—, o asignar alguna acción del ratón en el fichero de configuración.
La colocación de las ventanas es interactiva, como ocurre en el funcionamiento por defecto de Twm. Me explico: cada una que se cree durante la sesión de trabajo debe ser situada por el usuario en el escritorio, desplazando para ello la rejilla transparente que la representa. Sólo cuando uno está conforme con el lugar y clica con el ratón aparece efectivamente la nueva ventana.
Como en muchas de sus interfaces gráficas contemporáneas, las ventanas se minimizan como iconos en el escritorio, que el usuario puede luego mover y ordenar a su gusto. Uwm los dibuja con sólo dos colores, fondo y primer plano. Y como los de la gran mayoría de las aplicaciones modernas no se han concebido así y utilizan muchos más tonos, se muestran aquí como manchas de píxeles vagamente reconocibles. Sin embargo, considerad que con los programas de la época no existe este problema: o sus iconos ya se diseñaron con dicha limitación en mente —Xload o Xcalc, entre otros—, o bien no incluyen ninguno. Y en este último caso Uwm se limita a escribir el nombre de la ventana minimizada, sin añadir nada más.
Los menús son, en estética y funcionamiento, un tanto rudimentarios. Aunque a cambio el gestor ofrece una considerable flexibilidad: os permite definir tantos como queráis, y asignarlos libremente a acciones del ratón. Casi todas las configuraciones de ejemplo que se adjuntan al código fuente de Uwm especifican un menú de control de ventanas, con las operaciones más frecuentes —como minimizar o cambiar el orden de la pila—. Resulta posible preparar también menús de aplicaciones. O simular submenús, llamando a menús secundarios desde uno principal: algo imperfecto y no muy ergonómico, porque nunca se despliegan juntos.
Por último, los ajustes de configuración de Uwm se almacenan en el archivo de texto ~/.uwmrc.
Me descargué el fichero X.V11R3uwm.tar.gz del repositorio de NetBSD , que contiene el código fuente del gestor y unos pocos fragmentos de la «Release 3» del X Window System (X11R3), que por lo visto hacen falta para compilarlo. Y a continuación obtuve los parches de mantenimiento
que con los años ha ido escribiendo la comunidad de NetBSD y que he mencionado al principio.
El proceso de compilación comienza por aplicar todos los parches, tal que así —patch-aa es sólo uno de ellos, en total creo que suman trece—:
$pwd
/tmp/X.V11R3/clients/uwm $patch -p0 < patch-aa
Luego se configura el código mediante Imake , el antiguo sistema de compilación automatizada del X Window System —fue jubilado con las versiones 7.x, y finalmente retirado en la 7.4—:
$ xmkmf -a
Y finalmente se procede a la compilación en sí, y se instala en el sistema:
$make
[...] $su
Password: #make install
Por cierto, yo utilicé la versión 3.3 de GCC porque las posteriores —3.4.6, 4.2.4, 4.6.4— se interrumpían con errores. Se trata de una herramienta muy vieja, así que ya veis que los famosos parches tampoco hacen milagros.
Instalé Uwm en mi ordenador de sobremesa, y aquí me he conectado a él mediante SSH desde mi portátil. Hay un menú desplegado, y dos terminales mostrando las características de cada máquina.
Probé Uwm por primera vez hace un par de años. Fue desconcertante: ventanas que se abrían con dimensiones ridículas —29x19 píxeles en el caso de Aterm, por ejemplo—, y además por alguna razón el gestor interceptaba los clics izquierdos del ratón que deberían ir a mis aplicaciones. Tras un par de horas de experimentos decidí que no funcionaba bien: pensé con resignación algo como «se trata de software de 1988 corriendo en un sistema de dos décadas más tarde, así que era de esperar», e instalé en su lugar Window Maker.
Recién comenzado 2015 me he vuelto a acordar de él. No sé, supongo que sentía mi experiencia anterior como algo inconcluso y deseaba echarle un segundo vistazo.
Y en esta ocasión he hecho las cosas mejor. Oh, por supuesto Uwm continuaba presentando los mismos problemas que ya vi en mi tentativa inicial: aunque ahora he logrado resolverlos —que Uwm bloquease los clics izquierdos del ratón sospecho que se debe a un fallo, posible de esquivar cambiando la configuración— o sortearlos.
Nada de decoración, colocación interactiva de las ventanas, iconos en dos colores... Tosco y árido, sí; esta vez será difícil amoldarme. Quizás no tanto, de todos modos, porque no en vano sobreviví a TinyWM. Sin embargo, he regresado a los años ochenta y de repente me nace el deseo de dejarme bigote, patillas y media melena, y volver a ver McGyver en aquel televisor Telefunken en blanco y negro.
Comenzaré diciendo que he pasado algo más de veinte días con él. Los inicios fueron un poco duros, luego fui aprendiendo a convivir con sus arcaísmos. Y eso implicó algunos cambios en mis hábitos.
El navegador Chimera —ventana marrón en primer plano— es también una reliquia de épocas pretéritas, y por tanto queda bien en una captura del Ultrix Window Manager.
El inconveniente más enojoso al que me he enfrentado en mis andanzas con Uwm radica en esos programas que crean ventanas con dimensiones extrañas. Aparte de Aterm, tenemos GQview —aparece en forma de cuadrito minúsculo de 32x32 píxeles—, el editor de textos Leafpad —unos poco útiles 310x94 píxeles— o Abiword —100x100 píxeles—, entre otros. Obviamente es posible darles proporciones más sensatas; aunque con ello me encontré en la tediosa rutina de modificar el tamaño de casi cada ventana recién aparecida antes de poder trabajar con ella, para lo cual hay que arrastrar con el botón central del ratón en el momento de situarla en el escritorio. Y eso, como dice Lory Money, no es bien
.
La solución que se me ocurrió fue simplemente abandonar mis aplicaciones habituales y probar otras. Pensé que, siendo Uwm tan añejo, quizás debería explorar software también anticuado para obtener resultados óptimos. De modo que sustituí Aterm por Xterm, Leafpad y GVim por NEdit, y GQview por Danpei —un viejo visualizador de imágenes basado en GTK1—; para GIMP y ROX Filer no hallé reemplazos satisfactorios. Comprobé que más que su edad lo importante aquí es el toolkit con que esté construido cada programa: los más tradicionales —Motif y los X Athena Widgets— funcionan correctamente y sin sorpresas, con los demás —GTK1, GTK2, FLTK, Tcl/Tk, Qt3— sí es frecuente toparse con estas ventanas diminutas o gigantes.
La interacción de utilidades y toolkits modernos con un gestor de ventanas tan añejo como Uwm provoca otros errores. Citaré varios: los menús del navegador Seamonkey no se despliegan, en Opera no hay forma de escribir caracteres que requieran secuencias de teclas —vocales acentuadas, por ejemplo—, y los programas elaborados con Fox experimentan problemas con el foco del teclado.
Así que si alguien quisiera emplear Uwm como gestor de ventanas habitual —lo sé, se trata de un caso improbable—, tal vez lo ideal fuese construirse un entorno de trabajo basado en Motif, con las excepciones que corresponda. Buena suerte con ello...
¿Más cosas?
Un fondo de escritorio diferente. Abajo, a la derecha, Danpei muestra algunas imágenes. Repartidos a la izquierda y en el borde inferior hay algunas ventanas reducidas a iconos.
Bien, la ausencia de decoración en las ventanas implica que éstas deben ser controladas mediante el menú correspondiente —incómodo—, o combinaciones de teclado y ratón. Me llevó mi tiempo encontrar un sistema que me contentase, y aun así reconozco que no he llegado a sentirme realmente a gusto. Para ilustrarlo: clicar con el botón central del ratón sobre el fondo del escritorio para alterar el orden de la pila se me antoja una solución chapucera, pero es la menos mala que se me ocurrió para desenterrar ventanas ocultas, porque Uwm carece de menú de tareas.
La configuración resulta bastante sencilla, y en media hora o así me preparé algo relativamente confortable. El fichero ~/.uwmrc es corto, no hay mucho que toquetear en él. Me pareció interesante comprobar que posee una sintaxis similar a la del archivo de preferencias de Twm. Considerando que dicho gestor fue una especie de descendiente evolucionado de Uwm hay poco de qué sorprenderse.
Por último, respecto al manejo de los iconos... En esta faceta Twm aún ofrecía opciones y algún automatismo —«quiero que los iconos de mis ventanas minimizadas aparezcan ordenaditos en la esquina inferior izquierda de la pantalla»—; Uwm, en cambio, no permite ningún ajuste, y deja su colocación totalmente en manos del usuario. Así que puedo imaginarme a las personas obsesivas de 1986 distribuyéndolos a intervalos regulares en alguno de los bordes del escritorio, abstrayéndose en sutiles movimientos de ratón hasta dejarlos perfectamente alineados, así como quien rastrilla un jardín japonés. Lo sé porque yo mismo lo he hecho.
Más de las que yo esperaba, aunque con algunas carencias relevantes.
El usuario puede trastear a su gusto con los menús y los efectos de los eventos del ratón. Existen también un puñado de ajustes generales, con efectos más bien discretos. Y en lo tocante a la estética, resulta posible modificar colores o tipos de letra.
Ahora, no caben cambios en el modelo de enfoque: el foco sigue al ratón, y si eso no os convence pues no hay nada que hacer. Tampoco existe un sistema de atajos de teclado configurables como en otros gestores: para Uwm sólo importan el ratón y las teclas modificadoras.
Se incluye una página de manual. Poco acogedora, ya desde el principio se adentra sin ceremonias en los detalles de la configuración. Pero explica todo lo necesario para sacarle provecho a Uwm.
Ya, no se trata de una imagen muy excitante. Enseña, no obstante, el único lujo estético que concede Uwm: ¡colores personalizables para los elementos de los menús!
Uwm es el gestor de ventanas más antiguo que he probado, y se nota, vaya si se nota. Arcaico y rudimentario como un hacha de sílex... Sin embargo, que aún resulte posible compilarlo —aunque recurriendo a herramientas anticuadas— y utilizarlo en 2015 es ya un pequeño milagro, que hace contemple con un nuevo respeto al X Window System: ¡treinta años de compatibilidad hacia atrás!
Ahora, valor práctico... A estas alturas más bien ninguno: Twm resulta mejor, más flexible, capaz y amigable, en casi cualquier faceta. Y ésa sería mi recomendación a los usuarios que deseen retroceder en el tiempo pero conservando un escritorio mínimamente confortable.
En Internet no he hallado ninguna captura de pantalla de Uwm en marcha, así de desconocido es actualmente este gestor. Colocaré pues unas pocas más para intentar cubrir ese vacío:
![]() Curiosamente las aplicaciones modernas construidas con Qt4 pueden usarse bajo Uwm sin los problemas que vi en otros programas. En la imagen, el navegador QupZilla. |
![]() Vale, muy semejante a la captura anterior, si bien aquí podéis ver el menú que preparé para manejar ventanas. Estoy empleando NEdit para redactar el borrador de este artículo. |
![]() En la terminal con fondo blanco que aparece en primer plano, Saidar muestra estadísticas del sistema. |
![]() Y aquí me divierto un rato con GLTton |
A la persona curiosa que quiera experimentar con el Ultrix Window Manager seguramente le interesará lo siguiente: